La visita del papa León XIV a la Argentina genera expectativas en la Iglesia, no solo por el significado religioso de su llegada, sino también por el mensaje que pueda transmitir en un escenario atravesado por las dificultades económicas, la conflictividad política y distintas expresiones de violencia. En diálogo con Uno Tres Cinco, el arzobispo de La Plata, monseñor Gustavo Carrara, consideró que el pontífice puede aportar una palabra de paz y fraternidad, con un llamado a recuperar el respeto por la dignidad humana.
“Creo que su mensaje es un mensaje de paz”, sostuvo y recordó las primeras palabras del sumo pontífice tras su elección, el 8 de mayo de 2025, cuando habló de una “paz desarmada y desarmante”. Para el arzobispo, la propuesta del Papa estará vinculada con la necesidad de desarmar los lenguajes violentos, que muchas veces convierten al otro en un enemigo y profundizan las divisiones sociales.
En ese sentido, planteó que el mensaje no estará dirigido contra un sector en particular, sino que buscará interpelar al conjunto de la sociedad. “El mensaje del amor de Dios que nos salva va unido intrínsecamente al mensaje del respeto de la dignidad de la persona humana, más allá de cualquier circunstancia”, explicó, al tiempo que consideró que una visita de estas características puede invitar a revisar conductas y a preguntarse cuánto hace cada uno por el bien de los demás.
"La expectativa es que el Papa venga pero también sabemos que lo importante es su salud porque la operación no fue una operación menor" explica Gustavo Carrara
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La expectativa también está vinculada con la agenda que prepara la Iglesia, que contempla encuentros con distintos sectores sociales. Carrara destacó especialmente las actividades previstas con el mundo del trabajo y las personas con discapacidad, dos ámbitos que, desde su perspectiva, expresan preocupaciones centrales de la doctrina social de la Iglesia y permiten poner en discusión qué tipo de sociedad se construye.
Uno de los encuentros previstos será con representantes del mundo laboral, en una dinámica que incluirá testimonios de trabajadores con distintas realidades, desde quienes tienen empleo formal hasta quienes desarrollan sus tareas sin derechos laborales reconocidos. Para Carrara, el trabajo constituye “el eje de la cuestión social”, porque no solo permite garantizar los ingresos familiares, sino que también hace a la dignidad de las personas y a la posibilidad de desarrollar sus capacidades.
“Cuando pedimos pan, pedimos justicia”, señaló el arzobispo, al recordar la devoción argentina por San Cayetano, patrono del pan y del trabajo. En esa línea, advirtió sobre una realidad en la que hay personas que dependen de un comedor para alimentarse y que quedan sin alternativas cuando esos espacios no pueden abrir sus puertas, una situación que, a su entender, obliga a pensar la asistencia social en relación con el acceso al trabajo y las condiciones de vida.
Carrara también se refirió al encuentro que León XIV mantendría con el presidente Javier Milei y con Axel Kicillof. En ese plano, recuperó la idea de la “mejor política” desarrollada por el papa Francisco en Fratelli tutti, entendida como aquella que se ocupa del bien común y no de los intereses personales o de un determinado espacio.
"El cottolengo de Claypole es un pedacito de Cielo en la tierra. Ahí viven más de 400 personas con discapacidad, algunas con discapacidad severa" explica Gustavo Carrara
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“La mejor política es la que se ocupa del bien común, no del bien personal”, afirmó. De acuerdo con su mirada, el mensaje papal puede funcionar como una invitación a que quienes ocupan responsabilidades públicas revisen sus decisiones a partir de las necesidades del conjunto de la sociedad, antes que desde las conveniencias de su propio sector.
La entrevista también tuvo un capítulo vinculado con la política argentina y el rol de la Iglesia frente a la violencia. Consultado por la misa celebrada en la Basílica de Luján luego del intento de asesinato de Cristina Fernández de Kirchner, en septiembre de 2022, Carrara defendió su participación en aquella jornada, que generó polémica y cuestionamientos.
El arzobispo explicó que consideró importante estar presente en una celebración que buscaba agradecer que el atentado contra la entonces vicepresidenta no hubiera terminado en una tragedia. Sin embargo, aclaró que su posición no dependía de la identidad política de la víctima, sino del rechazo a la violencia como forma de resolver las diferencias.
“Pero también si hubiera sido contra otro presidente hubiera que haberlo hecho también”, sostuvo. Y fue todavía más contundente al ratificar su postura: “Lo volvería a hacer con cualquier otro”.
“A veces empieza por las violencias en las redes y la verdad que pueden alcanzar después hechos reales”, señaló. Como ejemplo, mencionó situaciones ocurridas en las escuelas a partir de desafíos virales que involucran armas, y planteó la necesidad de poner estas conductas en debate antes de que deriven en consecuencias más graves.
Mirá la entrevista completa a Gustavo Carrara
