El campo los pone mimosos

Dirigentes bonaerenses de diferentes espacios desfilaron por una pasarela tapizada de los dólares que genera un sector que no pide permiso en el país. Los candidateables que hicieron su juego en Expoagro mientras la industria es dinamitada

Una nueva edición de Expoagro se llevó a cabo en el distrito de San Nicolás, por lo que gran parte de la plana mayor de la dirigencia política bonaerense se hizo presente en un contexto político y económico convulsionado. Grandes empresarios y banqueros recibieron el cariño de buena parte del peronismo, libertarios, radicalismo y del PRO en una semana en la que Javier Milei atacó a la industria nacional. 

El tradicional banquete tuvo lugar el lunes en el Hotel Colonial del municipio que conduce Santiago Passaglia, con los principales jugadores del campo argentino, titulares de las entidades financieras, los directivos de La Nación y Clarín y referentes de las entidades agrarias. Gran parte del círculo rojo se dio cita para trazar perspectivas y mirar bien de cerca a la dirigencia política.

El encuentro entre Axel Kicillof y Mauricio Macri retumbó por todos los rincones y en el peronismo sumó otro dilema en plena crisis de liderazgo. Cerca del Gobernador expresaron que no estaban al tanto, en la previa, de la presencia del expresidente, pero la foto provocó discusiones en torno a lo acontecido y la figura de Cristina Fernández, condenada y proscripta, ingresó en la conversación.

Hubo quienes desempolvaron el cuadro en el que Eduardo de Pedro, cuando era ministro del Interior en 2023, tuvo una cálida reunión con Jorge Rendo (Clarín) y Fernán Saguier (La Nación) en la misma actividad a la que asistió su amigo. Otros fueron más allá y recordaron la relación entre el camporista y Juan Bautista Mahiques, recientemente designado como ministro de Justicia de la Nación. 

Los pases de factura continuaron entre kicillofistas y cristinistas con el correr de los días, al tiempo que los dirigentes del peronismo bonaerenses se adentraban en el paraíso de la soja. Entre los que resultaron se encuentran los intendentes Federico Otermín (Lomas de Zamora), Federico Achával (Pilar), Gastón Granados (Ezeiza), Nicolás Mantegazza (San Vicente), Marisa Fassi (Cañuelas), Julián Álvarez (Lanús), Gustavo Menéndez (Merlo) y Juan Pablo García (Dolores). Estos fueron todos juntos y se encargaron de que se supiera. Mayra Mendoza (Quilmes) fue por su cuenta y acompañada por Julián Domínguez, exministro y exintendente (Chacabuco)

Mendoza, Achával y Menéndez -que lo anunció en el streaming Uno Tres Cinco- están para pelear por la gobernación bonaerense. Cada uno por perfiles y roles distintos dentro un peronismo que no resuelve qué hacer con las PASO, el desdoblamiento, la BUP y las reelecciones indefinidas.

Sebastián Pareja, el coronel karinista que se prueba el traje de candidato, dio el presente y se cruzó con Carlos Bianco en la cena del lunes. El ministro del Interior, Diego Santilli, fue durante la semana y dejó en claro que quiere ser el hombre de La Libertad Avanza para la gobernación en 2027.

Además, participaron legisladores y jefes comunales del PRO y del radicalismo, como así también dirigentes de la Coalición Cívica. En concreto, fue casi todo el arco político, salvo los dos representantes del Frente de Izquierda que, como se sabe, poseen una postura crítica sobre los sectores concentrados del agro.

El entusiasmo de la dirigencia política alrededor del campo lleva a repasar los datos del Estimador Mensual de Actividad Económica de la provincia de Buenos Aires (EMA-PBA). En ese sentido, se registró una caída del 1,5% entre 2023 y 2025, con lo cual se encienden todas las alarmas. 

El informe refleja un fuerte contraste entre sectores productivos, ya que el agro creció 32,4%, mientras que otras actividades tuvieron retrocesos significativos. La industria manufacturera cayó 8,4%, el comercio retrocedió 6,4% y la construcción se desplomó 21,6%, lo que muestra el deterioro de lo vinculado al mercado interno.

El impacto también se refleja en el tejido empresarial porque, entre noviembre de 2023 y noviembre de 2025 se registraron 5.498 empleadores menos en territorio bonaerense. En tanto, el empleo formal se redujo en 79.090 puestos de trabajo registrados.

Los datos sobre despidos y suspensiones dan cuenta de la magnitud del proceso: en el complejo automotriz, autopartista y de neumáticos se registran 2.647 puestos de trabajo afectados, con 2.197 despidos y 450 suspensiones. En estos datos no se incluyen los casi mil trabajadores que dejó en la calle Javier Madanes Quintanilla con el cierre de FATE.

En el sector textil, de indumentaria, cuero y calzado se contabilizan 1.613 puestos afectados, con 1.013 despidos y 600 suspensiones. La industria de alimentos y bebidas también aparece entre las más golpeadas, con 3.213 puestos de trabajo afectados, producto de 2.033 despidos y 1.180 suspensiones.

En la metalmecánica se registran 1.370 puestos afectados, con 1.307 despidos y 63 suspensiones, mientras que en el sector químico se contabilizan 1.487 puestos afectados, con 1.167 despidos y 320 suspensiones.

La construcción tampoco escapa a la tendencia. En ese sector se registran 2.487 puestos de trabajo afectados, con 1.153 despidos y 1.334 suspensiones, en un contexto marcado por la retracción de la actividad y el freno de distintos proyectos productivos.

A ese escenario provincial se suma un deterioro más amplio de la industria a nivel nacional, que quedó expuesto en un informe del Grupo Atenas. Allí, Martín Pollera y Mariano Macchioli advierten que el sector manufacturero se convirtió en uno de los más golpeados de la economía argentina en los últimos años. Entre noviembre de 2023 y noviembre de 2025 se destruyeron más de 290.000 puestos de trabajo formales en el país, con la industria como uno de los principales motores de esa caída. 

El impacto territorial de este proceso también tiene un fuerte correlato en la provincia de Buenos Aires. El trabajo señala que el conurbano bonaerense aparece como el epicentro de la destrucción del empleo industrial, concentrando buena parte de las pérdidas dentro del mapa productivo del país. 

La dirigencia cumplió con una tarea importante ante el sector que más recursos produce en la provincia de Buenos Aires. Al margen de discusiones entre el peronismo y el gobierno provincial en torno al abandono de las obras en las rutas, no hubo mayores cruces. Quizá una muestra del estado de situación de una oposición que no encuentra una salida ni la elaboración de respuestas concretas para las grandes mayorías. La oportunidad de demandar mayor responsabilidad a quienes tienen ganancias exorbitantes pasó, como así también la chance de poner en cuestión cómo se distribuye la riqueza que se genera con el esfuerzo de millones de habitantes. 

El único enfrentamiento que hubo fue generado por el ministro de Gobierno, Carlos Bianco, durante un acto del programa Puentes en Berazategui, al comparar la situación de ese distrito con la de Quilmes. En su discurso, el funcionario elogió la gestión del histórico intendente Juan José Mussi y recordó que en su adolescencia, desde Quilmes se miraba despectivamente a su vecino, pero aseguró que hoy ocurre lo contrario y que “la gente de Quilmes quiere ser de Berazategui” por la cantidad de obras realizadas allí. La frase generó malestar inmediato en el municipio gobernado por Mayra Mendoza. La respuesta llegó y la secretaria de Obras Públicas, Cecilia Soler, sostuvo que el comentario solo puede hacerlo “alguien que eligió vivir en otro lado” y reclamó la reactivación de más de diez obras provinciales paralizadas en el distrito, entre ellas trabajos hidráulicos, viales y casi 300 viviendas.

Tras Expoagro se configuró una escena con una postal difícil de pasar por alto. Una buena parte de la dirigencia política buscó cercanía con uno de los sectores más prósperos de la economía argentina en un momento en el que gran parte del aparato productivo atraviesa una crisis profunda, con caída de la actividad, pérdida de empleo y un consumo que no logra recuperarse. Sin embargo, en San Nicolás casi no hubo demandas hacia un sector que exhibe números positivos en medio de un país que se contrae.

El contraste se vuelve más evidente cuando se observa el resto de la economía bonaerense, donde la industria pierde peso, el comercio se enfría y la construcción se paraliza mientras miles de trabajadores enfrentan despidos o suspensiones. El agro volvió a mostrar su potencia y gravitación política ante una dirigencia que eligió un tono particularmente amable frente a uno de los sectores más poderosos del país. En concreto, el campo los pone mimosos.