El titular del IPAC, Gildo Onorato, analizó el presente del movimiento cooperativo y el escenario político. En ese sentido, expresó que las cooperativas atraviesan un momento crítico por la caída del consumo y la falta de políticas nacionales de promoción, cuestionó el ajuste impulsado por el Gobierno nacional y remarcó que la discusión entre Axel Kicillof y Cristina Fernández de Kirchner responde a diferencias coyunturales más que programáticas.
La crisis que golpea al sector cooperativo
Para Onorato, el movimiento cooperativo atraviesa uno de los momentos más complejos de los últimos años como consecuencia del escenario económico nacional. Si bien aclaró que las entidades vinculadas a la producción agropecuaria y a las exportaciones mantienen una situación más favorable, aseguró que el panorama es muy distinto para la mayoría del sector.
“El sector cooperativo no escapa la situación general. Es decir, aquellas sectores que están vinculados a la exportación, principalmente la producción agropecuaria, están teniendo una situación bastante favorable, pero en general las cooperativas de servicio, de consumo, de trabajo, de cuidados, esas la están pasando bastante mal”, expresó.
En ese marco, manifestó que las cooperativas de trabajo fueron las más golpeadas por las políticas del Gobierno nacional. “Particularmente las de trabajo han sido las más estigmatizadas, sancionadas y perseguidas por el gobierno nacional”, sostuvo.
A la vez, explicó que las cooperativas de servicios también enfrentan dificultades, especialmente las vinculadas al suministro eléctrico. “Después las de servicios tienen dificultades las eléctricas que han tenido procesos de endeudamiento muy grandes con las generadoras como Cammesa y otras”, indicó.
Frente a ese escenario, remarcó que desde el IPAC intentan sostener herramientas para acompañar al sector, aunque reconoció las limitaciones presupuestarias. “Estamos trabajando con mucha dificultad con el área de energía en lo que es la transición energética y experiencias fotovoltaicas. Los costos son altos para nuestro organismo, por eso articulamos con líneas de crédito, con la Subsecretaría de Energía, con el Consejo Federal de Inversiones, pero en líneas generales el escenario es el problema del trabajo, del consumo”, afirmó.
Además, cuestionó la ausencia de políticas nacionales para promover el cooperativismo y reveló que en la provincia de Buenos Aires dejaron de funcionar cerca de mil cooperativas. “Políticas de promoción a nivel nacional prácticamente no hay. Nuevas matrículas con dificultades se consiguen. En la provincia de Buenos Aires perdimos casi mil matrículas vigentes que dejaron de operar, dejaron de funcionar y se atacó principalmente en las que fueron creadas en el periodo 2020 a 2022. Esas fueron las más perseguidas”, señaló.
En contraposición, destacó la estrategia que impulsa la administración bonaerense. “Nosotros en la provincia de Buenos Aires tenemos una política opuesta. Ellos fiscalizan y sancionan. Nosotros fiscalizamos, intentamos promocionar y a la vez hemos construido con mucho esfuerzo presupuestario el sostenimiento de los balances, porque las cooperativas de trabajo centralmente cuando llega fin de año y tienen que repartir plata entre sus asociados, tienen que elegir entre eso o pagar los balances”, explicó.
Como parte de ese acompañamiento, contó que el organismo avanzó en un acuerdo con el Consejo de Contadores para aliviar los costos administrativos de las entidades. “Nosotros hemos hecho una articulación con el Consejo de Contadores para tener un registro de contadores que se especialicen en la materia cooperativa y de esa forma también financiar el balance y los honorarios que lo están recibiendo con mucha alegría porque todos los sectores económicos están sufriendo”, agregó.
¿Cómo impactó la política libertaria en el cooperativismo bonaerense?
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La interna del peronismo, el Movimiento Evita y la sucesión en PBA
Al referirse al escenario político, Onorato buscó bajarle el tono a la discusión interna que atraviesa el peronismo bonaerense y consideró que el debate debe concentrarse en la construcción de un proyecto nacional antes que en la disputa por las candidaturas.
En primer lugar, destacó que el Movimiento Evita mantiene una estrategia común, aunque reconoció que conviven distintas miradas dentro del espacio. “El Movimiento Evita siempre ha sido una fuerza democrática donde han convivido históricamente distintas visiones, distintas tendencias. Hoy particularmente estamos muy unificados en la construcción de una propuesta de país, una alternativa política. Creo que la inmensa mayoría del movimiento popular está en eso. Y después, por supuesto, algunos tenemos más afinidades o más cercanías. Yo soy miembro del gobierno de Axel y creo, además de su honorabilidad y sus condiciones como líder, que es un gran candidato a futuro. Otros compañeros tienen cercanías con otros sectores, con otros gobernadores”, expresó.
Sobre las diferencias entre Axel Kicillof y Cristina Fernández de Kirchner, sostuvo que responden al momento político y no a cuestiones de fondo. “La diferencia entre Axel y Cristina creo que es coyuntural. Creo que no son diferencias profundas e insalvables. Si uno se pone a escribir cuál sería el programa tentativo de uno y de otro, no serían muy distintos”, afirmó.
En ese sentido, planteó que el peronismo terminará encontrando un punto de equilibrio que también incorpore a otros actores económicos y sociales. “Naturalmente se va a ir construyendo una síntesis que tiene que integrar a ellos y tiene que integrar a otras fuerzas económicas. Tenemos que tener una vinculación con las patronales agropecuarias, con las empresas de hidrocarburos, con los sectores del trabajo, con el movimiento cooperativo”, manifestó.
Además, insistió en que la discusión no debe quedar reducida a los nombres propios y mencionó a distintos dirigentes que, a su entender, forman parte del recambio generacional del peronismo bonaerense. “Tenemos que trabajar mucho, una construcción sin anteponer nombres propios, porque eso a veces juega sobre las individualidades y eso divide. Hay personas muy importantes en el peronismo bonaerense. Tenemos a Mariel (Fernández), que es una compañía nuestra, que está haciendo una gran gestión en Moreno y que a la vez ha dado participación comunitaria en la gestión municipal y eso se nota. Tenés a Alak, tenés a Katopodis. Hay otros compañeros y compañeras de otras experiencias, pero reitero, no hay proyecto provincial si no hay proyecto nacional”.
"Antes, generaciones de nuestros padres, el trabajador, la trabajadora, el de barrio popular, votaba peronismo sin importar quién era. Eso no existe más" explica @GildoOnorato
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La economía en crisis y el impacto del ajuste social
Para Onorato, las dificultades que atraviesa el cooperativismo forman parte de un problema mucho más amplio que afecta al mercado laboral, al consumo y al entramado productivo de la Argentina. En ese sentido, advirtió sobre el crecimiento del empleo precario y la pérdida de derechos laborales, un escenario que, a su entender, se profundizó durante el último tiempo.
“Tenemos casi 45% de la población económica económicamente activa trabajando sin derechos. Eso da cuenta de casi la mitad de la población en condiciones de trabajar, en edad de trabajar, como se dice. Después sí hay mucho cuentapropista, mucho monotributista, mucha gente que sale a buscar el mango, que cobra el día, que corta el pasto”, expresó.
Al profundizar el diagnóstico, sostuvo que el país atraviesa una transformación económica que pone en riesgo a la clase media y al mercado interno. “Se está como peruanizando la economía Argentina. Se está perdiendo la clase media, tenés crecimiento económico a partir del litio, los productos agropecuarios, los hidrocarburos, pero no tenés consumo, no tenés trabajo, no tenés movimiento económico. Creo que eso es un caldo de cultivo peligroso para la estabilidad institucional de Argentina”, manifestó.
En ese contexto, también cuestionó la decisión del Gobierno nacional de reducir los programas sociales y el impacto que esa medida genera en los barrios populares. Según indicó, en la provincia de Buenos Aires fueron dados de baja alrededor de 450 mil programas Volver al Trabajo, lo que implica una fuerte retracción de recursos que antes dinamizaban las economías locales.
“En la provincia de Buenos Aires son más menos 450 mil programas sociales Volver al Trabajo que se dieron de baja. Eso tiene un impacto directo. Son 35 mil millones de pesos que dejan de circular por la provincia de Buenos Aires, por los barrios populares, por el comercio de cercanía”, afirmó.
Aunque remarcó que el monto puede parecer reducido dentro del presupuesto nacional, sostuvo que el efecto sobre las familias es significativo. “No es mucha plata en el concepto de lo que puede significar para un presupuesto público, pero para una familia humilde son tres garrafas. Y el que viene de sectores populares tiene claro que tres garrafas es un montón para la economía de una familia que no tiene otro ingreso”, señaló.
Finalmente, resumió su mirada sobre el rumbo económico y social del Gobierno de Javier Milei con una fuerte crítica. “Creo que este gobierno es salvaje, es cruel y sobre todas las cosas quiere romper todo el tejido comunitario, el tejido social, el tejido productivo, el mundo pyme”.
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