Hablemos de suicidios: la primera causa de muerte violenta en el país

En 2025 se registraron 5.209 autolesiones fatales a nivel nacional, de las cuales 1.979 ocurrieron en la Provincia de Buenos Aires: más de cinco muertes por día. A raíz de esta problemática, el gobierno de Axel Kicillof anunció una campaña de prevención y se presentó un proyecto en la Legislatura. A casi una década del caso de Lara Tolosa Chaneton, la adolescente que se quitó la vida en el Colegio Nacional de La Plata, el hecho nos sigue atravesando y pone el foco en la necesidad de romper con el tabú sobre el tema.

“El suicidio ha sido siempre un tabú: no se habla. También hay una sensación de culpa alrededor de una persona que se suicidó y empiezan a plantearse un montón de interrogantes: cómo no lo vi, cómo no estuve al tanto, cómo no lo evité. Más cuando es una nena. Todo esto, me parece, va generando esta cuestión de ‘lo no dicho’ que es peor, porque justamente provoca, como siempre, lo que uno intenta tapar. Hasta que me pasó lo de Lara, para mí era un tema ajeno”. La que habla con Uno Tres Cinco es Julissa Erretegui, mamá de Lara, la adolescente que se suicidó en el Colegio Nacional de La Plata en 2017.

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El jueves 3 de agosto de 2017, Lara Tolosa Chaneton entró al Colegio Nacional Rafael Hernández de la Universidad Nacional de La Plata, se sentó en los últimos bancos del aula, sacó un arma y se disparó. Su plan, que tenía varios pasos, concluyó unos días después en el Hospital San Martín, en donde falleció, luego de sufrir hostigamientos desde que había ingresado a la escuela un año antes. “Ella me decía que odiaba el colegio, que se sentía mal y que la trataban mal”, relató Julissa Erretegui.

La mamá de Lara comenzó a advertir cambios en la adolescente durante el año 2016: la separación de sus padres cuando ella era una niña, el cambio de escuela y las dificultades de adaptación fueron algunos de los acontecimientos que, con el tiempo, adquirieron otra dimensión.

Lara había sido expulsada de la Escuela Italiana, una institución a la que asistía desde pequeña, luego de que no le permitieran rendir los exámenes de la Licencia Media. La directora de la institución les había dicho a los padres de la adolescente que era preferible que no rindiera porque sería un fracaso asegurado (palabras textuales de la directora). Para su madre, aquella situación representó un quiebre emocional importante. “Fue la primera vez que la vi con una crisis, tipo ataque de pánico. Ella se tiró al piso y se empezó a pegar en la panza y lloraba: ‘No, no me quiero ir de la escuela, me quiero quedar en la Italiana’. Me acuerdo que la llevamos a una plaza en Tolosa. ‘Salgamos a caminar, Lari, a tomar aire’. Ahí me empecé a preocupar. Después ella se fue adaptando a la idea; obviamente ella estaba en contra de irse, pero no era una decisión nuestra y no le quedó otra opción. Yo también quería convencerla de que esto lo que nos demostraba es que era una escuela de mierda, con un filtro elitista para elegir un perfil de egresado, y nosotros no éramos una familia con el perfil que quiere la Escuela Italiana. Esto no fue solo con Lara, otros chicos también fueron corridos de la institución. Fue muy triste que no los valoren, no los cuiden, siendo su colegio desde jardín de infantes; es muy dañino esto para un chico de 13 años. Ser apartada deliberadamente significó para Lara un golpe muy duro, vergüenza y rencor”.

El tercer año de secundaria, Lara lo comenzó en el Colegio Albores, pero solo una semana. Unos días después de haber ingresado a la nueva institución ubicada en Gonnet, el Colegio Nacional de La Plata le avisó a Julissa que se había liberado un cupo para su hija. Para Lara el cambio fue abrupto: ya no tenía a sus compañeros, ingresó a un colegio enorme y de tarde, algo a lo que no estaba acostumbrada.

“Ella me decía que odiaba el colegio, que se sentía mal y que la trataban mal. Algunos compañeros me contaron cosas luego de lo que sucedió con Lara. Una vez, Lara entró tarde y la profesora, en vez de preguntarle qué le había sucedido, la cagó a pedos delante de todos, humillándola. También había situaciones en que los compañeros le tiraban papelitos o le decían sucia o que le faltaba un golpe de horno, porque ella era muy infantil cuando ingresó al Nacional”.

A mediados de 2016, Julissa se dirigió al colegio para alertar sobre la situación. “Yo estaba muy preocupada. Hablé con el preceptor y con el gabinete psicopedagógico. Les dije que en medio año había notado en Lara cambios muy abruptos, estaba distinta, se estaba apagando”, recordó. La respuesta institucional fue reconocer que a Lara le había tocado una división difícil con “unas figuritas terribles”, y le ofrecieron un cambio de grupo para 2017. “De esa charla pasó un año. Cuando Lara sacó el arma y se disparó, a mí el colegio nunca me llamó, no me hicieron un seguimiento, nunca nos ayudaron”.

“Me sentí un poco más tranquila en cuarto año, al inicio de 2017, porque ella empezó un poquito mejor. Lara me dijo que había nuevos ‘profes’ más amables y dos chicos nuevos que eran repetidores y se habían acercado a ella. Además, el chico le gustaba. Lara había hecho muy poquitos amigos en 2016, casi todos eran nuevos en ese curso. De hecho, el día que Lara se disparó, les avisó a algunos de ellos que ese día faltaría la profesora de la primera hora para que no vayan. Les mintió para que no estén en el momento”.

Lara planificó todo. Unos meses antes, realizó búsquedas e investigó por internet para tomar la decisión de cómo quitarse la vida.

“Uno tiene que leerlos, porque la persona que se suicida elige el lugar y está dejando un mensaje también con eso. Están hablando de algo. Ella se pudo haber matado en el transcurso de esas dos semanas previas, en las vacaciones de invierno, en la casa del padre, donde estaba el arma, sin correr el riesgo de que de golpe en el colegio le vean el arma y se arme un quilombo bárbaro, sin correr el riesgo de que su papá vea que se está llevando el arma. Pero eligió la primera semana de reinicio de clases para hacerlo en el Nacional. Toda esta situación de hacerlo en el colegio, de escribir de puño y letra que hubiese querido matar a algunos de sus compañeros y que no lo hizo porque no era experta en tiro, y menos mal, por Dios, porque es terrible; yo perdí a mi hija, pero si ella encima mataba a alguien, doble el sufrimiento, todo es parte de un mensaje. Ella eligió hasta en qué materia quería hacerlo. Intentó transmitirlo en vivo. E incluso alcanzó a escribir en su carpeta un mensaje insultando a sus compañeros segundos antes de dispararse (‘Chau mierdas…’)”.

Lara dejó varias notas escritas. Una de ellas estaba en el cajón de su escritorio, dentro de un cuaderno, en donde explica por qué se mata, dice que es porque el mundo es una mierda, habla del vacío existencial y de su depresión, de que nada tiene sentido en un mundo así. Al final de la carta escribe: ‘Se despide una paralítica emocional carente de aceptación social’, algo muy llamativo “porque no solo Lara era súper empática y amorosa, sino que siempre había tenido mucha aceptación y facilidad para hacer nuevos vínculos en diferentes ámbitos (barrios, clubes, viajes, talleres); e incluso, como en la primaria me habían dicho, era una líder positiva porque tendía a unir e integrar a sus compañeros”.

Cuando se cumplieron los siete años de la muerte de Lara, el Colegio Nacional de La Plata colocó una placa en el aula de Lara. Una iniciativa impulsada por Giselle Fernández, hermana de la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner. “Ella me dijo que vivió también mucho hostigamiento en el Colegio Nacional, que en ese momento la salvó la militancia”.

“Cuando fuimos a poner la placa, fue todo un destrato. Todo fue muy feo, con muy poca empatía”, relató Julissa ese diciembre de 2024. El colegio decidió hacer el acto en el último mes del año, cuando ya no había clases, y no convocó ni a estudiantes ni a la comunidad educativa de la institución. Un evento al que asistió la familia y amigos de Lara. Del Nacional solo asistieron un docente y la directora, Dominique Suffern Quirno, quien habló luego del reclamo de una amiga de Julissa: “Del colegio, ¿nadie piensa hablar?”.

A casi una década de aquel hecho, su madre sostiene que la falta de acompañamiento institucional continúa siendo una deuda. “Hay un problema como sociedad, que nunca hablamos de estos temas hasta que nos tocan. Es algo que tenemos que empezar a plantearnos, porque es algo urgente. No sé cuáles son las herramientas, pero creo que para prevenirlo hay que estar informado. Además, el suicidio no es un hecho individual sino colectivo”, concluyó Julissa Erretegui.

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Desde 2023, el suicidio se convirtió en Argentina y en la provincia de Buenos Aires en la principal causa de muerte violenta. Según el informe “[Ayuda] cuando matarse aparece como una opción en Argentina”, elaborado por el Observatorio de Política Criminal y dirigido por Ariel Larroude (1), entre 2017 y 2025, la cantidad de suicidios registrados aumentó de 3.304 a 5.209 casos, lo que representa un incremento del 57,7%. En el mismo período, la tasa pasó de 8,2 a 11,8 suicidios cada 100.000 habitantes: un aumento del 43,9%.

El reporte muestra que los suicidios superan tanto la cantidad de muertes por homicidios (1.676) como las muertes por accidentes viales (3.583); convirtiéndose, además, en la principal causa de muerte en jóvenes de entre 15 y 34 años en la Argentina, “desplazando a los accidentes de tránsito que históricamente fueron la principal variable mortal en esta franja etaria”, indica la estadística.

En la provincia de Buenos Aires, el primer informe epidemiológico sobre suicidio registró 1.979 casos: más de cinco muertes por día. El 78% de las personas que se suicidan son varones, mientras que el 43,87% de los casos corresponde a jóvenes de entre 20 y 49 años.

“Es un grupo que sale de la adolescencia, que tiene que reinsertarse en la vida social a través del trabajo, a veces hacer una familia, a veces proyectarse a futuro en un contexto en el cual hay menos empleo, que el salario no alcanza, que las condiciones sociales son… incluso que ciertos valores sociales que se imponen en la sociedad tienen que ver con el ‘sálvese quien pueda’, tiene que ver con el individualismo, tiene que ver con exaltar la idea de que a aquel que le va mal es porque ha hecho las cosas mal”, explicó el ministro de Salud bonaerense, Nicolás Kreplak, en la conferencia de prensa del 9 de septiembre en la que se presentó la campaña de prevención del suicidio.

Para la periodista Marcela Ojea, coautora junto a Fernando Tocho del libro “Hablemos de Suicidios”, uno de los principales errores al abordar los suicidios consiste en buscar una explicación única. “Hay que entender que los suicidios son multicausales”, sostuvo en diálogo con Uno Tres Cinco. La salud mental es uno de los factores centrales. Según explicó, muchos casos están vinculados con depresiones que no fueron diagnosticadas o tratadas.

Pero la problemática no se agota allí. La pérdida del empleo, el endeudamiento, la falta de vivienda y la imposibilidad de proyectar un futuro también generan consecuencias profundas sobre la salud emocional.

“Cuando vivís en estado de crisis, se agudizan las problemáticas sociales. La pérdida del trabajo no implica solamente dejar de percibir un salario. También significa perder una parte de la identidad, el lugar dentro de la familia y las expectativas de futuro. De pronto tu idea de futuro quedó totalmente anulada y quedaste a la deriva”, remarcó Ojea.

Ambos periodistas vienen trabajando en la temática en la capital bonaerense desde hace ya 10 años. En su último informe, Ojea y Tocho detallaron que durante el 2025 se cometieron en el Gran La Plata 92 suicidios.

“Hubo muchos casos en el 2025, y ni hablar en el 2026 por lo que venimos registrando, de personas en situación de calle, y de personas que se quedaron sin casa y que estaban viviendo de prestado en lo de un amigo o en lo de un familiar. Este es otro factor a tener en cuenta; y también es por esto que hablamos de múltiples factores”.

POLÍTICAS PÚBLICAS

El martes 9 de septiembre, el gobierno de la provincia de Buenos Aires presentó el Plan Provincial de Prevención y Cuidados ante la Problemática del Suicidio, con cuatro líneas: prevención, atención y cuidados; formación y capacitación; articulación interministerial y territorial; y sensibilización y prevención.

Los anuncios fueron:

  • El 0800 de Salud Mental (0800-222-5462) pasará a funcionar las 24 horas, todos los días.
  • Incorporación de más de 100 profesionales (psiquiatras, psicólogos y trabajadores sociales) para reforzar guardias e internaciones.
  • Presentación de una nueva guía clínica para prevención, abordaje y continuidad de cuidados ante ideación e intentos de suicidio y para posvención.
  • Acompañamiento específico a los municipios con mayores tasas de suicidio, con estrategias territoriales y análisis epidemiológico.
  • Próxima apertura de dos nuevos Centros Comunitarios de Salud Mental en Merlo y La Matanza, además de la ampliación de salas de internación en hospitales generales.
  • Continuidad del programa “La salud mental es entre todas y todos” en escuelas secundarias, que desde 2022 alcanzó a más de 608 mil jóvenes.
  • Fortalecimiento del Consejo Joven de Salud Mental, con participación de estudiantes y jóvenes en el diseño de políticas públicas y elaboración de materiales de prevención.
  • Curso de prevención y abordaje del suicidio en adolescencias y juventudes para trabajadores de la Administración Pública provincial. Ya alcanzó a 3.532 personas y se proyecta llegar a 6.532 en diciembre.
  • Fortalecimiento de la Subcomisión Interministerial para la Prevención y Abordaje del Suicidio en Adolescencias y Juventudes, que articula Salud, Educación, Comunicación, Seguridad, Desarrollo de la Comunidad, Justicia, Mujeres y Niñez.
  • Nuevas herramientas para municipios y equipos territoriales: lineamientos para planes locales de prevención, guía para mesas intersectoriales —ya existen en 80 municipios—, materiales sobre varones y suicidio, posvención y una guía específica para el abordaje responsable del suicidio en medios de comunicación.
  • Lanzamiento de una campaña provincial de prevención con spots, contenidos para redes y materiales para escuelas, clubes y espacios culturales. Se trabajará articuladamente con los 135 municipios y organizaciones de la comunidad para que se sumen a la difusión.


En diálogo con Uno Tres Cinco, la subsecretaria de Salud Mental bonaerense, Julieta Calmels, aseguró que las políticas de prevención del suicidio son muy importantes y remarcó que “así como el suicidio no tiene una sola causa, la prevención tampoco puede ser focalizada en un solo factor. Por eso pensamos que una buena política de prevención, que impulsa además una campaña de prevención del suicidio, tiene que romper los tabúes y los silencios que permitan hablar de este problema como un problema comunitario y no solo individual”.

En este punto, la funcionaria dijo que lo social y lo colectivo son parte de los enfoques necesarios en esta campaña: “Vemos que cuando en las comunidades, en los distritos, se producen campañas más focalizadas, más territoriales, con la multiplicidad de actores estatales, pero también comunitarios, las tasas tienden a disminuir”.

PROYECTOS DE LEY

Un día después de la presentación del programa provincial, la diputada Mayra Mendoza realizó una conferencia de prensa para explicar el proyecto de ley, presentado en la Cámara de Diputados bonaerense, para la instalación obligatoria de cartelería con información sobre las líneas telefónicas públicas y gratuitas de atención al suicidio con contención psicológica y salud mental en la totalidad de los pasos a nivel y zonas operativas ferroviarias de la provincia de Buenos Aires.

En sus fundamentos, la iniciativa explica que “la red de transporte ferroviario que atraviesa la provincia de Buenos Aires —con sus extensas trazas urbanas, periurbanas y rurales que conectan a millones de bonaerenses— representa un ámbito de especial vulnerabilidad. Los pasos a nivel, estaciones y puentes peatonales son puntos de alto tránsito cotidiano donde la presencia del Estado debe materializarse de forma visible. La instalación de cartelería clara y de acceso inmediato a recursos de asistencia psicológica en esta infraestructura interpone una alternativa de ayuda en el instante preciso en que una persona atraviesa una crisis subjetiva o un estado de alta angustia”.

Para la diputada Mendoza, este proyecto trata de “que entre todos nos sigamos comprometiendo con el otro; ninguno de nosotros puede salvarse en soledad, nadie se salva solo, y esto, por más que lo repitamos una, dos, tres veces, es imprescindible que se escuche hasta el cansancio. Tenemos que salvarnos en comunidad, porque lo que hoy tiende a ser una salida que es cada vez más individual y más adentro de una pantalla es lo más grave que nos puede pasar como personas. De manera individual, nada; de manera colectiva, todo. La salida siempre va a ser colectiva”.

La iniciativa viene a complementar el programa anunciado por el gobernador Kicillof, “para poder seguir abordando y previniendo las situaciones de suicidio y que luego va a tener una segunda etapa que tiene que ver con un proyecto de ley de posvención”, concluyó Mendoza.

DESFINANCIAMIENTO A LA LEY DE SALUD MENTAL

La Ley Nacional de Salud Mental N.º 26.657 establece que el presupuesto destinado al área debía incrementarse progresivamente hasta alcanzar un mínimo del 10%. El informe “[Ayuda] cuando matarse aparece como una opción en Argentina”, que le dedica un ítem a la ejecución presupuestaria en Salud Mental, aseguró que entre 2015 y 2026 el presupuesto presenta importantes variaciones, y que en la actualidad representa el más bajo en los últimos años.

Entre 2015 y 2019 se registraron reducciones significativas en los recursos asignados al Programa Nacional de Salud Mental. Entre 2020 y 2023, en el contexto de la pandemia de COVID-19, se observa en el gráfico un aumento de partidas para fortalecer la atención psicológica. Sin embargo, la ejecución del presupuesto permaneció por debajo de los niveles esperados en varios programas específicos.

Con la llegada del gobierno de Javier Milei y sus anuncios de reducción del gasto público, las partidas destinadas a salud mental sufrieron modificaciones. “Diversos informes elaborados por organizaciones de la sociedad civil indicaron que el programa ‘Apoyo y Promoción de la Salud Mental’ registró una disminución de los recursos ejecutados en términos reales respecto de años anteriores y que la ejecución presupuestaria continuó siendo inferior al crédito disponible, llegando este año al presupuesto más bajo del que se tenga registro”, detalla el informe del Observatorio de Política Criminal que dirige Ariel Larroude.

Desde el Ministerio de Salud bonaerense le informaron a Uno Tres Cinco que el Gobierno nacional destinó el 1,42% del total del presupuesto en salud, cuando ese monto debe alcanzar el 10%, según lo que establece la Ley 26.657.

Desde la cartera que dirige Nicolás Kreplak agregaron que hubo, además, un recorte del 98% en el Programa de “Apoyo y Promoción de la Salud Mental” y la suspensión de entrega de medicamentos del programa Remediar a unas seis mil personas.

En la provincia de Buenos Aires, si bien Julieta Calmels destacó la “reforma” que vienen dando, afirmó que “no quita que el sistema de salud esté en un momento de mucha tensión, entre otras cosas, por la sobrecarga que está viviendo el sector público y por el aumento significativo de padecimientos en salud mental. Esos otros dos factores inciden mucho”.

Además del desfinanciamiento del Gobierno nacional, Calmels apuntó contra el proyecto enviado por el oficialismo para reformar la ley de Salud Mental y que “retrocede en los paradigmas actuales, vuelve a plantear una visión biomédica a través de cómo definen los equipos interdisciplinarios la toma de decisiones para las internaciones, vuelve a poner en juego el rol de la justicia para el seguimiento de tratamientos bajo una mirada tutelar y criminalizante también de las personas. Deja atrás todas las convenciones internacionales apoyadas en modelos comunitarios de salud mental y vuelve a plantear el manicomio, la institución especializada, como la respuesta principal”.

En esta semana se reunió el Consejo Federal de Salud (COFESA), en donde los ministros del país expresaron una posición contraria al contenido de la iniciativa y se planteó avanzar en un nuevo Plan Nacional de Salud Mental. “Los problemas de salud mental no se resuelven solamente modificando una ley. Se necesitan políticas públicas, inversión, equipos y capacidad de atención”, cerró la subsecretaria Julieta Calmels.

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1.- El trabajo analiza información del Sistema Nacional de Información Criminal y del Sistema de Alerta Temprana de Suicidios, ambos dependientes del Ministerio de Seguridad de la Nación.