Juan Torreiro en la previa de la visita del Papa: “Necesitamos que la gente vuelva a encontrar comunidad”

El director de Culto de la Provincia dio cuenta de cómo se prepara el operativo para la peregrinación a Luján y la llegada de León XIV.

El director de Culto de la provincia de Buenos Aires, Juan Torreiro, dio cuenta de los operativos que lleva adelante la administración bonaerense para la 52° peregrinación juvenil a Luján, como así también la coordinación con Nación por la próxima visita del papa León XIV al país, que se llevará a cabo en noviembre.

“Es un evento histórico internacional, porque es un evento internacional ante un Jefe de Estado y ante el jefe también espiritual de 2.000 millones de personas”, describió en diálogo con Uno Tres Cinco. En ese plan, destacó que “el episcopado argentino propuso la visita al Cottolengo de Don Orione como un lugar para abrazar la fragilidad, la discapacidad, las personas, un trabajo que hace la iglesia en Argentina”.

Sobre ese espacio, ubicado en la localidad de Claypole, remarcó: “Es un lugar lleno de amor principalmente; vos llegas, los chicos te abrazan, la gente, están todos muy emocionados”. Sobre ese paso, describió que “una de las cosas que se resolvió también y se propuso en la última avanzada fue que el Papa pueda bajarse unas cuadras con el papamóvil y recorrer la avenida Monteverde”.

“El gobierno nacional es custodia junto a la Gendarmería Vaticana y la Guardia Suiza del Papa, y nosotros tenemos que cuidar a la gente”, sumó el funcionario bonaerense y advirtió que “los tiempos del Papa en el programa son exactos”.

Respecto de la importancia a nivel social, Torreiro subrayó que es la primera vez en 40 años que viene un sumo pontífice y que es de alta relevancia porque el 70% de la población argentina que se identifica católica. “Hoy lo que necesitamos en la sociedad es que la gente vuelva a encontrar comunidad”, dijo y agregó: “A esto que decía Francisco, nadie se salva solo”.

En esa línea, Torreiro recordó que él comenzó a participar activamente en la Iglesia durante el año 2001, un momento en el que el país enfrentaba una profunda crisis institucional. El funcionario describió que en ese entonces, “el último lugar que te quedaba” y donde la gente encontraba contención ante la crisis.

Por eso, expuso que más allá de los niveles que fieles de cada religión, el Estado debe garantizar que todas las religiones convivan libremente, por lo que mencionó que se presentó una ley para establecer el “día de la libertad religiosa” con el fin de evitar que niños en las escuelas sientan miedo o vergüenza al expresar qué religión profesan y enfatizó que “eso no puede pasar en Argentina” y que cada persona debe poder vivir su fe libremente dentro de un estado democrático.

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