La política exterior que piensa Kicillof: el mundo multipolar a contramano de Milei

Juan Manuel Padín, subsecretario de Relaciones Internacionales e Interjurisdiccionales, planteó en una entrevista en Uno Tres Cinco la mirada del espacio que conduce el Gobernador sobre el lugar que debería ocupar Argentina frente al nuevo escenario internacional. Asimismo, cuestionó el alineamiento del gobierno de Javier Milei con Estados Unidos e Israel.

La discusión sobre el lugar de Argentina en el mundo también forma parte de la construcción política que Axel Kicillof intenta proyectar más allá de la provincia de Buenos Aires. En ese marco, Juan Manuel Padín, subsecretario de Relaciones Internacionales e Interjurisdiccionales del Ministerio de Gobierno bonaerense, conducido por Carlos Bianco, expuso en una entrevista en Uno Tres Cinco una mirada crítica sobre la política exterior de Javier Milei y planteó cuál debería ser el rumbo del país frente a un escenario internacional que, según describió, atraviesa una profunda transformación.

Padín cuestionó de manera directa el alineamiento de la administración nacional con Estados Unidos e Israel y sostuvo que el Gobierno nacional resignó margen de autonomía en sus decisiones internacionales. “Nosotros caracterizamos a la política exterior de Milei, hace poco, de hecho, en una nota que habíamos escrito junto al ministro de Gobierno, Carlos Bianco, decimos el planiferio invertido de Milei”, señaló.

En esa línea, explicó que, desde su perspectiva, el problema central no pasa solamente por los vínculos que Argentina mantiene con determinadas potencias, sino por la ausencia de una estrategia propia frente a los cambios que atraviesa el mundo. “Porque en vez de tener una visión sobre la totalidad y el conjunto de transformaciones que caracterizan hoy la coyuntura internacional, hay una idea de renunciar a tener una política exterior soberana, a tener una política dependiente y a ajustarse a lo que dictamina, en particular, el gobierno de Donald Trump”, afirmó.

Para el funcionario bonaerense, esa orientación también implica alejarse de una tradición diplomática que permitió a Argentina construir reconocimiento internacional. “En función de eso, la política exterior argentina empezó a estar a la deriva y empezó a romper con muchas de las tradiciones de las cuales, además, tenemos que estar orgullosos porque fue algo que se fue construyendo a lo largo de los años y que le valió un reconocimiento importante a la Argentina en la arena internacional”, sostuvo.

La alternativa que plantea Padín se apoya en una política exterior con mayor diversificación de vínculos, en un momento en el que las principales potencias y bloques buscan ampliar sus relaciones económicas y políticas. “Casi todos los países lo que terminan haciendo, en este mundo fragmentado, incierto, caótico, por supuesto peligroso también, es diversificar sus vínculos. Van multiplicando socios y aliados y no multiplicando conflictos y problemas o adoptando agendas ajenas o haciéndose amigos de problemas que no tienen nada que ver con sus intereses”, expresó.

Consultado sobre el hipotético escenario de un gobierno encabezado por Axel Kicillof, Padín planteó que Argentina debería recuperar una mirada amplia sobre el escenario internacional y actuar en distintos niveles. “Nosotros lo que pensamos es que la Argentina tiene que tener una mirada panorámica sobre lo que está pasando hoy en el mundo en función de algunos de los desafíos que tiene la Argentina”, explicó.

En ese esquema ubicó, por un lado, el fortalecimiento de los vínculos bilaterales con países considerados estratégicos para los intereses nacionales. Por otro, una mayor ambición en materia de integración latinoamericana y sudamericana. Finalmente, planteó una participación activa en los organismos multilaterales, en un momento en que, según sostuvo, se discuten las reglas que definirán el nuevo orden internacional.

“Nosotros pensamos que Argentina tiene que tener una voz propia ahí”, afirmó Padín, antes de remarcar que esa posición debería construirse a partir de vínculos con otros países que atraviesan desafíos similares. “Nosotros tenemos que poder construir una agenda que le permita a la Argentina defender su derecho al desarrollo en ese mundo”, manifestó.

La propuesta, aclaró, no supone romper relaciones con Estados Unidos, la Unión Europea o los países desarrollados. Por el contrario, fundamentó la necesidad de sostener vínculos pragmáticos con esos actores, aunque sin convertirlos en el único horizonte de la política exterior argentina. “Por supuesto, hay que tener la mejor relación posible, una relación pragmática basada también en los valores comunes, pero los intereses que tiene la Argentina que son muy importantes”, remarcó.

En ese punto aportó un dato que, a su entender, permite dimensionar el cambio producido en la economía mundial. “El 80% del comercio exterior de la Argentina tiene que ver con países no desarrollados”, afirmó, para cuestionar una visión que reduzca las posibilidades comerciales del país a Estados Unidos y Europa.

En ese marco, China ocupa un lugar central en esa estrategia y la visita que Kicillof tiene prevista para noviembre será seguida con lupa. Al respecto, Padín dijo que la relación entre ambos países no se limita al comercio: “Ese vínculo, por supuesto, tiene algunas complejidades, pero tiene una potencialidad enorme que tiene que ver, entre otras cosas, con lo comercial, pero también con la cooperación en cuestiones científicos, tecnológicas, con toda una agenda que hace al desarrollo de la Argentina”.

También destacó las posibilidades vinculadas con la infraestructura y cuestionó que el gobierno de Milei no haya privilegiado una relación más intensa con Asia. “Que Milei no haya privilegiado la relación con una región que hoy además es la más dinámica en términos económicos a nivel global, la verdad es que habla de una falta de perspicacia, de percepción, de inteligencia sobre lo que está pasando que, por supuesto, termina amenazando a los intereses nacionales”, aseveró.

El otro eje de la mirada de Padín pasa por el Mercosur, al que definió como “nuestro principal ámbito institucional de integración y de relacionamiento con el mundo”. Para el funcionario bonaerense, el bloque necesita profundizar su integración productiva, mejorar su infraestructura y construir una agenda que le permita a la región tener mayor peso frente a las transformaciones internacionales.

“¿Por qué? Porque te permite tener otra voz en un mundo que está en pleno cambio y movimiento”, sostuvo. En su visión, la integración regional no debería quedar limitada a las instituciones, sino que tendría que alcanzar a las cadenas productivas y comerciales, especialmente porque el Mercosur constituye para Argentina un mercado central para sus exportaciones industriales.

La misma lógica aparece en la posición sobre los BRICS y consideró que un eventual gobierno peronista debería procurar el regreso de Argentina al bloque y sostuvo que esa pertenencia no resulta incompatible con la participación en otros espacios internacionales. “Yo creo que es necesario en principio”, respondió ante la consulta sobre una eventual reincorporación.

El argumento vuelve a ser la diversificación y la posibilidad de intervenir en las discusiones que definirán las reglas del escenario internacional. “Es un ámbito más donde para la Argentina es importante estar, no solo por el peso económico que tienen cada uno de los miembros, sino porque, como les decía antes, en esos grupos también se empiezan a ensayar, a discutir algunas cuestiones que van a ser muy importantes para un nuevo orden internacional”, resaltó.

La discusión que plantea Padín abre, en definitiva, un interrogante que excede la disputa discursiva con el gobierno de Javier Milei. La mirada que aparece en el entorno del gobernador puede marcar una identidad política frente al rumbo elegido por Milei, pero todavía queda por saber qué capacidad tendrá Kicillof para convertirla en una posición nacional con suficiente respaldo y, especialmente, si podrá construir consensos entre sectores que no necesariamente comparten su diagnóstico sobre el escenario internacional.

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