El peronismo de la provincia de Buenos Aires ingresa en una nueva etapa en la que Axel Kicillof lidera el Partido Justicialista (PJ) entre sectores que lo apoyan y lo resisten. La guerra desatada que expuso críticas del kirchnerismo a la gestión del Gobernador ante crisis social y económica profundizada por las medidas de Javier Milei. Las perspectivas trazadas para el justicialismo que buscan diferenciarse de la conducción anterior con una primera acción en la calle junto a intendentes.
La primera reunión del Consejo Provincial tuvo asistencia de todos los consejeros de los diferentes sectores: kicillofistas, cristinistas y de aquellos que se denominan peronistas para esquivar al enfrentamiento entre los primos mencionados anteriormente. En el encuentro predominaron las formalidades, pero dejaron elementos que se transformaron en mensajes típicos en la política.
El ingreso de Kicillof a la sede del PJ en La Plata, además de contar con algunos militantes que lo esperaban, se dio junto a Andrés Larroque. Así, el ministro de Desarrollo de la Comunidad, tras romper con La Cámpora, se dio el gusto de volver al partido de la mano de quien sucedió a Máximo Kirchner. Asimismo, la foto del final de la reunión mostró a varios dirigentes, pero ninguno del kirchnerismo: eran 8 del Movimiento Derecho al Futuro (MDF) y Federico Otermín, el jefe comunal de Lomas de Zamora.
Mayra Mendoza coronó con su acción una serie de movimientos del cristinismo con los que marcaron -por si hacía falta- su distanciamiento con el Gobernador. La diputada provincial e intendenta de Quilmes en uso de licencia fue parte de la jornada, pero decidió retirarse antes de culminar el encuentro y justo cuando comenzó a tomar la palabra Kicillof.
En cuanto a las ausencias se destacaron dos en particular que, si bien no fueron invitados, tampoco era obligatoria su presencia. El congresal Kirchner, que será el presidente de Congreso, decidió armar una visita a Santa Fe y unos 10 minutos antes de que llegue el Gobernador a la sede del PJ desde el camporismo enviaron un comunicado sobre su recorrida. “Que quede claro para algún distraído: siempre estamos para sumar”, dijo después y luego afirmó: “Nosotros sí tenemos conducción y se llama Cristina Fernández de Kirchner”. En la recorrida a la provincia que gobierna el radical Maximiliano Pullaro, entre otros dirigentes, estuvo el presidente del Frente Renovador y diputado nacional, Diego Giuliano.
La restante fue la de Leonardo Nardini, que continuará como presidente de la Junta Electoral partidaria y forma parte del armado Primero la Patria bajo la referencia de Sergio Uñac. Desde el distrito de Malvinas Argentina contaron que el intendente ya tenía su agenda armada hace tiempo y que ese día se encontraba con Juan Pablo García, su par de Dolores. Lo llamativo fue que mientras se esperaba el comienzo de la reunión del PJ difundieron la foto con Dante Gebel, que había sido el día anterior.
“Lo de Gebel surgió la posibilidad del encuentro y como Leo anda en una etapa en la que hay que hablar con todos, se reunió. Tampoco tiene por qué ocultar que anda de construcción amplia”, explicaron. Por supuesto, el jefe comunal de la Primera Sección es otro de los que está en la lista de posibles candidatos a gobernador.
La Plata también fue el escenario de una actividad en el marco de la campaña Cristina Libre que dejó una perlita para el peronismo. Luego de recibir a Kicillof en la sede del PJ, Julio Alak fue hasta el Colegio Nacional para ser parte de la actividad que difundió el Instituto Patria con la participación de Oscar Parrilli, Teresa García y Carlos Castagnetto.
El detalle fue que el intendente de la capital bonaerense abrió con un breve discurso la charla y se bajó del escenario por lo que su lugar fue ocupado por Florencia Saintout. El acto para mostrar fidelidad a CFK tuvo una foto de inicio y otra para el final, pero pintó un cuadro en el que fueron protagonistas el jefe comunal que tiene ganas de ser gobernador y la presidenta del Instituto Cultural que ya empezó a construir para pelear por la intendencia Platense. Además, entre los presentes estaban Sergio Berni, Sabrina Bastida, Ariel Archanco y Agustina Propatto.
Sobre las resoluciones del PJ bonaerense de Kicillof, entre las que resaltan se encuentra lo afirmado en el documento sobre la expresidenta. “El peronismo bonaerense repudia la condena y proscripción de la presidenta del Partido Justicialista en el orden nacional, Cristina Fernández de Kirchner, y exige su liberación. Así como también reiteramos el pedido humanitario por la situación del compañero Julio De Vido”, indicaron.
También definieron avanzar con una campaña de afiliación masiva para llegar a un millón y medio de voluntades y para eso utilizarán herramientas aggiornadas a los tiempos que corren. En tanto, buscarán fortalecer la formación política y federalizar el partido con la idea de abrir los 135 PJ locales y la orden del Gobernador de que en cada recorrida de gestión se haga una reunión en las unidades básicas.
A su vez, convocaron a una movilización de intendentes hacia el Ministerio de Capital Humano que conduce Sandra Pettovello. La protesta, prevista para el miércoles, tendrá como eje central el reclamo por los recursos que la Provincia considera adeudados para sostener los servicios alimentarios escolares.
El grave contexto económico que agudiza la crisis social en gran parte de la provincia de Buenos Aires generó otro conflicto entre la gestión de Kicillof y el kirchnerismo. Tanto el senador, Mario Ishii, como el diputado, Facundo Tignanelli, hicieron saber cuestionamientos a la Provincia ante el posible recorte del programa alimentario Mesa bonaerense. El senador y vicepresidente del Senado presentó un proyecto para declarar la emergencia alimentaria y desde del Poder Ejecutivo estallaron de bronca.
“No me interesa la política ni de Milei ni de Kicillof, yo soy kirchnerista y trabajo de senador para defender a la gente. No trabajo para nadie, no soy empleado ni escribanía de ningún gobierno”, sostuvo Ishii. En tanto, Tignanelli pidió reclamar por los fondos que Nación le debe a PBA, pero alertó sobre el posible recorte de políticas provinciales y su impacto negativo en los sectores populares.
Sobre estas situaciones que se sumó al chat filtrado con críticas de Mayra Mendoza, Kicillof puso paños fríos y aseveró: “Creo que hemos demostrado madurez, responsabilidad. Es muy importante. Tuvimos lista de unidad a nivel provincial, pero tuvimos internas en 16 distritos, se llevaron adelante de forma totalmente pacífica. Además, remarcó que”la verdad que lo que hicimos hoy es ponernos de acuerdo en puntos comunes. No hay sector, por más que uno quiera encontrar permanentemente divisiones y por más que haya discusiones, que no crea que es fundamental poner de pie y poner a funcionar el Partido Justicialista provincial. Así que en eso, lo que yo vi es un espíritu de cooperación para contribuir y acompañar una declaración conjunta de todos los sectores”.
La llegada de Kicillof a la conducción del PJ bonaerense intenta inaugurar una etapa distinta, con un partido más activo en el territorio, una estructura aggiornada y una agenda atravesada por la confrontación con el gobierno nacional. Sin embargo, detrás de esa renovación formal, la interna respira debajo de cada gesto, de cada ausencia y de cada mensaje cruzado entre los distintos sectores que conviven dentro del peronismo. El recambio de nombres en la conducción no terminó con la lógica de desconfianzas que hace años condiciona al justicialismo provincial.
En ese escenario, el PJ bonaerense parece entrar en un nuevo tiempo sin haber resuelto sus viejos dilemas de fondo. La conducción cambió, el decorado empezó a moverse y la puesta en escena busca mostrar orden, pero el laberinto es el mismo: ambiciones cruzadas, liderazgos en disputa y una unidad que todavía se sostiene más por necesidad que por convicción. En medio de una crisis social cada vez más profunda, el peronismo vuelve a enfrentarse con su problema más persistente de cómo construir una alternativa mientras todavía no logra ordenar su propia casa.
