Un mileísmo sin Milei y un peronismo que no encuentra el bondi que lo lleve a destino

Aníbal Urios, director de DC Consultores, analizó en Uno Tres Cinco las tendencias que aparecen en el escenario político argentino. Habló de la posibilidad de un “mileísmo sin Milei” y planteó que el peronismo todavía no termina de interpretar una nueva demanda social.

El escenario político argentino empieza a mostrar algunas señales que exceden a los nombres propios y que pueden marcar buena parte de la discusión de los próximos años. En ese marco, Aníbal Urios, director de DC Consultores, planteó dos conceptos que permiten pensar el escenario que viene. Por un lado, la posibilidad de un “mileísmo sin Milei” y, por otro, la necesidad de que el peronismo pueda encontrar una nueva forma de representación frente a una sociedad que, según sus mediciones, estaría desplazándose hacia posiciones más cercanas al centro y la derecha.

La primera discusión aparece vinculada con la idea de pasado que atraviesa buena parte de la política argentina. Para Urios, el problema está también en cómo se construye esa referencia temporal. “La pregunta es, ¿qué es el pasado? Si el pasado es el de ayer o la primera etapa del gobierno de Milei o el pasado de Alberto Fernández. O el pasado de Alfonsín. Bueno, hay una mirada de 40 años igual hacia atrás”, sostuvo en Uno Tres Cinco.

Desde esa perspectiva, el consultor considera que el fenómeno que acompañó la llegada de Javier Milei al Gobierno puede tener una dimensión que exceda a la propia figura presidencial. “Nosotros ya empezamos a ver que hay una tendencia de un mileísmo sin Milei”, afirmó.

La definición apunta a separar a Milei de algunas de las ideas que logró instalar desde su llegada al poder. En esa línea, Urios sostuvo que “es otra cosa que vino para quedarse. Es el rumbo no en el negocio. ¿Hay que mejorarlo? Por supuesto. Hay que seguir reformando cosas, por supuesto. ¿El Estado tiene que ser un amigo, no un estorbo? Sí. Bueno, ¿quién lo lleva adelante? Eso es lo que están, la la pregunta”.

La incógnita, entonces, no estaría únicamente puesta en la continuidad de Milei, sino también en quién podría representar ese rumbo si el escenario político cambiara. Esa búsqueda, según Urios, incluso puede observarse en figuras que no necesariamente forman parte de la política tradicional. “Por eso vemos a outsider como Pergolini o Verón y vamos vamos probando y tienen alguna empatía, no para para ganar una elección, pero sí va decir: ‘che, ese perfil no me desagrada’”, explicó.

En esa misma línea, el consultor contó que, cuando preguntaron quién garantiza la continuidad del rumbo actual, aparecieron dos nombres con mayor claridad. “Sí hicimos esa pregunta de quién garantiza la continuidad y saltan dos personas muy claramente: una es Patricia Bullrich y la otra hasta hace poco era Victoria Villarruel”.

El segundo eje planteado por Urios aparece del otro lado del mapa político. Para el consultor, el problema del peronismo no pasa necesariamente por su desaparición, sino por su capacidad para interpretar una demanda social diferente a la de otros momentos.

“Hay peronismo, el tema que el peronismo se tiene que dar cuenta que tiene que ir a buscar a otro peronismo, y creo que no se está dando cuenta. Por ejemplo, vos fijate que Santoro le va muy bien en CABA, cuando pierden en octubre no estaba en el escenario y cuando ganan en septiembre tampoco”, señaló.

La referencia a Leandro Santoro aparece como un ejemplo de una discusión más amplia sobre las identidades políticas y sobre la posibilidad de construir representación sin quedar necesariamente atado a las estructuras tradicionales. Para el consultor, una de las dificultades del peronismo está en que continúa concentrado en discusiones que podrían no coincidir con las prioridades actuales de una parte del electorado.

“Discuten siempre los mismos. Creo que la sociedad está esperando que el peronismo entienda de que hay una demanda nueva. Y cuando nosotros preguntamos, ¿es de izquierda? No, es más de centro para tirar para la derecha. Son momentos”, manifestó.

La idea se completa con una metáfora vinculada al tránsito y a la capacidad de la política para interpretar hacia dónde se mueve la sociedad. “Si el bondi va para allá, no vayas por la otra avenida porque no vas a poder subir mucha gente. Están todos esperando en esta parada”, concluyó.

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